La presencia documentada del hombre en las islas Pitiusas (Eivissa y Formentera) se remonta a la edad del Bronce. El testimonio más rotundo de aquella época es el sepulcro megalítico de Ca Na Costa, datado en el 1600 a.C., y está en Formentera, en las cercanías de la actual zona turística de Es Pujols; se trata de un magnífico ejemplo de arquitectura funeraria descubierto en 1974, año en el que, oficialmente, las Pitiusas entraron en la prehistoria. A falta de vestigios más antiguos, Eivissa y Formentera serían prácticamente las únicas islas del Mediterráneo que permanecieron despobladas hasta hace cuatro milenios.

Con despoblamiento intermedio o sin él, las Pitiusas reaparecen con fuerza en la historia en el siglo VII a.C., con la fundación por parte de los fenicios de la ciudad de Eivissa; se ponen entonces las bases de la época de mayor esplendor histórico de estas islas. A través de Diodoro de Sicilia, nos ha llegado el testimonio de Timeo de Taormina, del siglo III a.C., en el que se habla de las Pitiusas como islas de los pinos, con puertos dignos de mención y casas admirablemente construidas, y de la ciudad de Eivissa como un enclave amurallado. Cuando el visitante inquieto ascienda a lo más alto de la vieja ciudad de Eivissa, Dalt Vila, tendrá conciencia de estar en lo que fue el centro de una ciudad hace ya casi 2.700 años. Y desde esta elevación, desde la que hay un magnífico dominio visual de las rutas de acceso marítimo, verá también la vieja ciudad de los muertos, la necrópolis del Puig des Molins, ubicada en la colina contigua a la que ocupa la ciudad vieja. La del Puig des Molins es, con toda probabilidad, la necrópolis púnica de mayor interés en el Mediterráneo occidental. En ella se ubica un museo monográfico y, sobre todo, el visitante tiene a su disposición un itinerario que le permite penetrar en las antiguas sepulturas. Además de en la bahía de Eivissa, los fenicios se instalaron en Sa Caleta, donde puede visitarse un antiguo poblado.

A finales del siglo VI a.C. la ciudad se convierte en una auténtica urbe de la época y la isla se transforma, gracias a su estratégica situación, en un centro de redistribución de mercancías. Tan grande fue el auge comercial de Eivissa que en el siglo III a.C. acuñó su propia moneda con la imagen del dios Bes. La importancia de Eivissa le permitió convertirse en ciudad federada con Roma, lo que hacía posible el mantenimiento de una cierta autonomía dentro del Imperio romano, que se iría diluyendo de forma progresiva. Ya en el año 74 de nuestra era, con la plena integración de Ebusus en Roma, se hace irreversible la desaparición de las estructuras púnicas.

El siglo III, durante el Bajo Imperio, es un periodo de clara decadencia y sólo la situación de puerto estratégico en las principales rutas del Mediterráneo occidental hace posibles los intercambios comerciales. Primero los vándalos, en el 455, y después los bizantinos, ochenta años después, conquistan Baleares. Para Eivissa se abre un periodo oscuro en cuanto al conocimiento histórico.

Los primeros contactos de Eivissa con el mundo islámico están documentados a principios del siglo VIII, y en el año 902 las Baleares pasan a ser las islas orientales de Al-Andalus hasta que, ya en 1014, el califa de Denia se hace con su dominio. Hubo diversos intentos de hacerse con Medina Yebisah, pero hasta 1235 Eivissa y Formentera no fueron conquistadas por las tropas catalano-aragonesas. El visitante hallará testimonio del periodo comprendido entre la prehistoria y la época islámica en el Museo Arqueológico de Dalt Vila, además de completa información en su guía de visita, obra de Benjamí Costa y Jordi Fernández.

Las tropas catalano-aragonesas, al mando de Guillem de Montgrí, tomaron Eivissa el 8 de agosto de 1235. Aquel día se ha convertido en una fecha señalada, festiva y símbolo del autogobierno de la isla que se inició en aquel momento y al que pondría fin el decreto de Nueva Planta promulgado por Felipe V en 1715, y que supuso la desaparición de la Universitat, la institución de autogobierno.

La Constitución de 1978 reabrió para Eivissa la puerta a la institución propia de gobierno. El Estatuto de Autonomía de 1983 contempla, además de la autonomía para el conjunto de Baleares, la creación de tres Consells insulares: el de Menorca, el de Mallorca y el de Eivissa y Formentera.

Nombres Historicos
Las islas de Ibiza y Formentera fueron conocidas por los griegos con los nombres de Pytioussa y Ophioussa. Los colonizadores Cartagineses le dieron los nombres de Ibosim, Ebusim o Aibusim. Se encuentran igualmente monedas acuñadas con la abrevacion IBSM.
Traducciones de Ibosim:
Iberico - Ebeso
Griego - Ebysos
Latin - Ebusus
Arabe - Yebisah
Catalan - Eivissa
Castellano - Ibiza