Pueblos de Ibiza
panoramica de 360g Mapa Santa Eulària des Riu
Santa Eulària es el segundo municipio en número de habitantes de la isla, tras la ciudad de Eivissa, y ofrece una gran variedad de playas, pueblos encantadores, campos solitarios y mercadillos que atraen a miles de turistas cada temporada.

El pueblo de Santa Eulària está coronado por es Puig de Missa, con su iglesia fortificada, el cementerio y varias casas encaladas. Esta localidad goza de mucha actividad a lo largo de todo el año y posee multitud de servicios y comercios, una playa en el centro urbano, un atractivo paseo marítimo y un puerto deportivo.

Los aficionados al golf encontrarán en Santa Eulària, en la carretera que conduce a la playa de Cala Llonga, el único campo de toda la isla. La zona ofrece también muchas facilidades para la práctica de deportes náuticos y el desarrollo de actividades por el interior de la isla.

Otros tres pueblos forman parte de este municipio: Santa Gertrudis, Jesús y Sant Carles. Los tres coinciden en sus pequeñas dimensiones, la sencilla belleza de sus iglesias y su ambiente tranquilo.

El municipio ofrece también un litoral plagado de playas, islotes, acantilados y torres de defensa. Entre sus calas más emblemáticas, es Figueral, Cala Boix, Cala Llenya, Cala Nova, Es Canar, Cala Martina, s'Argamassa, Cala Pada y Cala Llonga. Todas ellas son calas de arena fina, aunque también existen idílicos rincones marineros, como Pou d'es Lleó o Cala Mastella.

Los dos mercadillos más frecuentados de la isla se hallan en este municipio, en es Canar y Sant Carles, y también ofrece algunos paseos inolvidables. Entre ellos, una visita a la Torre de Campanitx, situada entre Pou d'es Lleó y Cala Boix, donde puede contemplarse un horizonte de campos y mar, presidido por el islote de Tagomago.
 
panorama de 360g Mapa Santa Gertrudis de Fruitera
Este tranquilo pueblo de interior se ha convertido en uno de los núcleos rurales con mayor encanto de la isla. Ir a comer un bocadillo de jamón en cualquier de sus terrazas es ya una tradición, tanto para los residentes como para los viajeros. Cuenta también con tiendas de productos artesanos, anticuarios y restaurantes que elaboran cocina de vanguardia.

La localidad se encuentra en una encrucijada de caminos que la unen con Eivissa, Sant Miquel, Sant Llorenç o Sant Mateu. El centro está dominado por la iglesia, que fue inaugurada en 1797. La fachada ha sufrido diversas modificaciones con el paso del tiempo, al igual que el campanario, que fue instalado en el siglo XIX.
 
panorama de 360g Mapa Sant Llorenç de Balàfia
Uno de los mejores ejemplos de arquitectura tradicional ibicenca puede contemplarse en el viejo poblado de Balàfia. Está situado a pocos metros del pueblo de Sant Llorenç y puede llegarse hasta él andando en pocos minutos. El conjunto está constituido por cinco casas payesas y dos torres defensivas, que conforman una zona de gran interés arqueológico. Algunas torres y casas tienen cruces blancas pintadas en la fachada, un ritual que supuestamente protegía a estos hogares de cualquier asalto.
Sant Llorenç es un pequeño pueblo con mucha historia, rodeado de campo y bañado por una maravillosa luz. Como en todos los pueblos, todo gira en torno a la iglesia, que se caracteriza por tener un solo arco a la entrada, al igual que el cercano templo de Santa Gertrudis. El campanario, situado hoy en el centro de la fachada, estaba colocado en uno de los extremos. Sin embargo, en una reforma emprendida en el siglo XIX, se trasladó a su emplazamiento actual.
En el pueblo hay un bar y, junto a la iglesia, un parque que dispone de un merenderero al aire libre.
 
panorama de 360g Mapa Sant Joan de Labritja
Situado al norte de la isla, el municipio de Sant Joan ofrece algunos de los paisajes más vírgenes de la isla, salpicados por cuatro pueblos pequeños y pintorescos: Sant Joan de Labritja, Sant Miquel de Balansat, Sant LLorenç de Balàfia y Sant Vicent de sa Cala. Este municipio conserva algunos enclaves muy importantes desde el punto de vista patrimonial, como la iglesia fortificada de Sant Miquel, el poblado de Balàfia o el santuario púnico de Es Culleram, donde fue hallada una diosa Tanit de arcilla que aún simboliza la isla. Puertos naturales de gran belleza, como Portinatx o Sant Miquel y el área natural de Es Amunts completan los atractivos de esta región, con playas como las de Portinatx, Cala Benirrás, s'Illot des Renclí, Cala Xarraca o la Cala Sant Vicent, que son enclaves naturales privilegiados con aguas cristalinas.
Con una población de alrededor de 4.500 personas, esta área posee extensos bosques vírgenes y notables extensiones rurales, donde se mantiene una forma de vida basada en la agricultura. En sus montes, atravesados por torrentes y bancales de piedra, la naturaleza puede disfrutarse con toda intensidad, al igual que en sus acantilados y tramos de costa.
 
panorama de 360g Mapa Sant Carles de Peralta
La zona de Sant Carles está repleta de almendros, higueras y algarrobos, y salpicado de bellas casas payesas. El pueblo, pequeño pero con atractivos bares y restaurantes (como ca n'Aneta, donde pueden degustarse las tradicionales hierbas ibicencas), está presidido por una bella iglesia encalada que fue construida en 1785, con una traza rectangular y un singular campanario, desplazado hacia la izquierda. El conjunto incluye un pequeño jardín en el que también hay un pozo tradicional y los restos de una almazara romana para hacer aceite.
Sant Carles goza desde hace décadas de una intensa actividad cultural, ya que en los años 50 numerosos intelectuales eligieron esta zona para fijar su residencia. Todos los sábados del verano y parte de la temporada baja abre el mercadillo de Las Dalias, a las afueras del pueblo, que es uno de los de mayor solera y encanto. En sus puestos pueden encontrarse los tradicionales vestidos y camisas blancas de Ibiza, así como moda de corte desenfadado, artesanía, bisutería y artículos llegados de medio mundo y de inspiración hippie.
En los alrededores, algunas playas encantadoras, como Cala LLenya, Cala Mastella o Cala Nova.
 
panorama de 360g Mapa Sant Miquel de Balansat
Sant Miquel es un pueblo que, aunque ha crecido con el desarrollo del turismo, todavía mantiene unas dimensiones modestas. Posee todo tipo de servicios alineados a lo largo de su calle principal.
El lugar de visita obligada es la iglesia, construida sobre una colina que al igual que la de Santa Eulària es conocida como Puig de Missa. Su altitud permite disfrutar de unas vistas maravillosas del campo.
En el siglo XVI se levantó la nave central de la iglesia y a finales del siglo siguiente se amplió con dos capillas laterales, la de Benirràs y la de Rubió, que cuentan con bonitas pinturas al fresco descubiertas hace pocos años y que están inspiradas en motivos religiosos y florales. La forma de cruz de la iglesia la diferencia del resto de templos ibicencos. El cementerio está adosado al edificio, que como muchos otros mantuvo una misión claramente defensiva además de espiritual.
 
panorama de 360g Map Sant Mateu d'Albarca
Solamente unas casas alrededor de una una iglesia del siglo XVIII. Pequeñas fincas esparcida
Sant Mateu es un pueblo agradable y pequeño que cultiva una antigua tradición de amor al vino. En el mes de diciembre se celebra la Fiesta del Vino, en la que se dan cita cientos de personas para catar los caldos de la isla. El centro del pueblo está integrado por la iglesia, un bar, el cementerio y muy pocas viviendas, lo que le convierte en una delicia. Visiten la iglesia de Sant Mateu, construida a finales del siglo XVIII.
Dentro de la Eivissa rural y en esta misma zona destaca Buscastell, un área donde empaparse todavía más del sabor del campo pitiuso, ya que alberga el mayor cultivo de vid de la isla y donde, además, se elabora un notable vino tinto y un riquísimo y afrutado blanco.
 
Mapa Santa Agnès de Corona
La carretera que une Sant Rafel y Santa Agnès transcurre en sus tres últimos kilómetros por el área de es Amunts, catalogada como zona natural protegida. Santa Agnès es un pueblo pequeño en el que reina la calma y que se convierte en el principal atractivo de la isla en las noches de luna llena de enero y febrero, ya que muchos ibicencos acuden al llano para contemplar sus cientos de almendros en flor. Su iglesia fue construida en 1812 y en su interior guarda una talla de la Madre de Dios del Rosario, que data de la misma época que el templo. Su autor es desconocido.
 
Panorama 360° Mapa Sant Rafel de sa Creu
A 8 kilómetros de Sant Antoni y próximo a Eivissa se encuentra Sant Rafel, el único pueblo de la isla que ha sido declarado "Zona de Interés artesanal", ya que en él trabajan algunos de los mejores ceramistas de la isla, que han creado escuela con piezas de inspiración púnica.
Sant Rafel es un pueblo tranquilo, cuyo centro urbano tiene bares y restaurantes frecuentados por personas de toda la isla. Su iglesia encalada, construida entre 1.786 y 1.793, sobre un mirador, tiene excelentes vistas a Eivissa y al mar.
 
Panorama 360° Mapa Ibiza
En el municipio de Eivissa se ubica la capital, con su impresionante recinto amurallado, que fue declarado por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad, en 1.999. Esta distinción internacional reconoce el valor histórico, cultural y arquitectónico de la fortaleza costera mejor conservada del Mediterráneo. El recinto amurallado está repleto de callejuelas y monumentos, como el Castillo o la Catedral. Un paseo por Dalt Vila permite disfrutar de la impresionante belleza de la Muralla y de las espectaculares vistas de la ciudad y el mar.

En el casco histórico, hoy convertido en un museo al aire libre, se pueden encontrar las huellas de todas las civilizaciones que han pasado por Ibiza, desde los fenicios a los cartaginenes, pasando por los romanos y musulmanes, hasta la conquista catalana en el siglo XIII. La entrada principal al conjunto histórico monumental es el puente levadizo del Portal de Ses Taules, junto al Mercat Vell, aunque hay otros accesos igualmente bellos como el Portal Nou, junto al parque Reina Sofía.

La construcción de la Muralla fue decisión del rey Felipe II, que confirió a Eivissa un papel estratégico en su política de defensa en el Mediterráneo y ordenó levantar la fortaleza para frenar las invasiones y los saqueos constantes de los piratas berberiscos. El ingeniero italiano Giovanni Batista Calvi dirigió el ambicioso proyecto del recinto amurallado. Jacobo Paleazzo Fratín amplió el proyecto inicial y acabó de ejecutarlo. Los trabajos empezaron en 1554 y se cree que duraron 31 años.

Dentro del recinto amurallado se pueden visitar la Catedral, sede del Museo Diocesano; la Iglesia de Santo Domingo, la Capilla de San Ciriaco, la sede del Ayuntamiento, cuyo claustro acoge exposiciones, conciertos y citas culturales de diverso tipo a lo largo del año, y el Museo Arqueológico, que posee un impresionante colección de piezas relacionadas con las culturas que habitaron la isla, desde la Prehistoria hasta la época medieval islámica.

La señalización del recorrido dentro del recinto amurallado permite orientarse y conocer la historia de la ciudadela, en la que también se encuentra un impresionante Castillo, que se va a convertir en Parador de Turismo.

El Museo de Arte Contemporáneo y el Museo Puget también se encuentran en Dalt Vila, así como el Centro de Interpretación Madina Yabisa, que permite profundizar en la historia de la ciudad a través de tecnología audiovisual.

En el casco histórico de Dalt Vila conviven el peso de la historia y el encanto de una ciudad alegre y cosmopolita. La vida fluye en la Plaza de Vila y en la Plaza de Sa Carrosa o en la calle de la Virgen, donde convergen ciudadanos de todo el mundo ávidos de disfrutar de un entorno multicultural y creativo. En el casco histórico existen numerosas tiendas de artesanos, galerías de arte, hoteles y restaurantes.

Éste es el marco en el que los representantes de las instituciones de la isla y los residentes celebran cada año la declaración de Dalt Vila como Patrimonio de la Humanidad. La cita es el segundo fin de semana de mayo, fecha en la que el recinto amurallado se convierte en una gran Feria Medieval, poblada de juglares, artistas, orfebres, músicos o reposteros, que además disfrutan de unas maravillosas vistas sobre el mar y el puerto. El evento, abierto a todo tipo de público, dura tres días y cada año congrega a más de 100.000 personas.

Pero también hay otros lugares de interés fuera del recinto amurallado, como la necrópolis de Puig des Molins, usada como cementerio durante más de 1.000 años y que posee 3.500 hipogeos (tumbas subterráneas), o o los antiguos sistemas de regadío conocidos como 'Portals de Feixa', declarados Bien de Interés Cultural por el gobierno de la isla.

Además, la ciudad de Eivissa acoge las principales instituciones de la isla y ofrece numerosos servicios a viajeros y residentes, como hospitales, farmacias, sucursales bancarias o sedes de consulados de países europeos, además de zonas comerciales. El Barrio de La Marina, la Plaza del Parque, el Paseo de Vara de Rey, la Avenida de España, la calle Bartolomé Roselló o la Avenida de Isidoro Macabich son algunos de los centros neurálgicos de la actividad comercial. En la última, además, confluyen las estaciones de autobuses que recorren distintos puntos de la isla, así como las paradas de taxi.

El Barrio de la Marina se ha desarrollado en torno al Puerto, donde tienen su punto de partida y llegada los buques de pasajeros y mercancías procedentes de Dénia, Valencia o Barcelona. El Barrio de La Marina tiene el encanto de dar la bienvenida a la isla a través del mar, pero además es una de las zonas comerciales y de ocio más frecuentada por residentes y turistas. La ciudad cuenta además con un puerto deportivo, en la zona de Marina Botafoc, alrededor del cual también se encuentran numerosos locales de ocio y establecimientos comerciales. En su prolongación, el dique de Botafoc, lugar de atraque de cruceros, ofrece vistas espectaculares de Dalt Vila y es uno de los lugares preferidos por los residentes para dar largos paseos.

Varias playas, como Talamanca o Platja d'en Bossa, salpican su litoral y en ellas pueden practicarse toda clase de deportes náuticos. Además, el municipio tiene otra playa, Ses Figueretes, accesible desde el casco urbano.
 
Mapa Jesus
Esta población, muy próxima a la ciudad de Eivissa, cuenta con una de las iglesias más antiguas de la isla. Se cree que en 1498 se instalaron en ella los frailes franciscanos, aunque en 1580 fue entregada a los dominicos, que la abandonaron siete años más tarde para refugiarse en el recinto amurallado de Dalt Vila, ante la presión insoportable de los piratas. La iglesia posee una pieza muy valiosa: un retablo gótico del siglo XVI atribuido a Rodrigo de Osuna. Algunos expertos consideran el rostro de la Virgen como uno de los más bellos de la iconografía medieval en España.
Jesús también dispone de una oferta de restaurantes y pequeños comercios y en sus proximidades está la playa de s'Estanyol y Talamanca, esta última ya en el municipio de Eivissa.
 
Mapa Sant Josep de sa Talaia
Ubicado al Sur de la isla, Sant Josep es el municipio más extenso de Ibiza. Al Este comparte Platja d'en Bossa (con el municipio de Eivissa) y al Oeste, la bahía de Sant Antoni. Además del pueblo que da nombre al municipio, integra las parroquias de Sant Jordi, Sant Agustí y es Cubells, todos pueblos pintorescos con bellas iglesias y ambiente tranquilo.

El municipio cuenta con alrededor de 80 kilómetros de costas, que albergan, además de importantes núcleos turísticos, algunas de las calas más bellas del litoral pitiuso, como es Cavallet, Ses Salines, Cala Jondal, Cala d'Hort, Cala Carbó, Cala Vedella, Cala Tarida o Platges de Comte, además recónditas calas de pescadores, como Porroig, es Xarco, sa Caleta, Cala Llentrisca o Cala Corral, que conservan todo el sabor de antaño.

La costa también está plagada de acantilados e islotes, como es Vedrà, es Vedranell, sa Conillera, s'Espartà, s'Illa des Bosc o ses Bledes, que presiden el horizonte desde tierra. El paisaje es muy bello, especialmente en los dos espacios naturales protegidos, el parques natural de Ses Salines y la reserva natural d'es Vedrà, es Vedranell y los islotes de Poniente en los que la naturaleza se mantiene en estado puro.

El municipio ofrece rutas muy atractivas por sus espacios naturales, que además incluyen torres defensivas situadas en enclaves mágicos, como la del Pirata en Cala d'Hort, la d'en Rovira en Platges de Comte o la des Carregador cerca de Ses Salines.

El monte más alto de la isla, sa Talaia, de 475 metros de altura, está situado en el centro del municipio y desde allí puede contemplarse una de las mejores panorámicas de la isla.
Sant Josep cuenta también con importantes yacimientos arqueológicos, como el poblado fenicio de sa Caleta (siglo VII a. C.), que es Patrimonio de la Humanidad y fue fundado por las primeras civilizaciones de la isla, o el asentamiento púnico-romano de Ses Païses de Cala d'Hort.
 
Mapa Es Cubells
Es Cubells, uno de los pueblos más diminutos de la isla, con un núcleo urbano formado por la iglesia y dos bares, posee un encanto especial, ya que se encuentra al borde de un inmenso acantilado. Sus habitantes, como en la mayor parte de la isla, viven en dispersos por el campo.

La iglesia, pequeña, encalada y con contrafuertes en los laterales, fue inagurada en 1864 y pudo construirse gracias al impulso del religioso carmelita Francesc Palau, que conserva un papel importante en la historia de la isla, al pasar largos periodos viviendo como un ermitaño en el islote de es Vedrà. Una escultura situada junto al templo recuerda su biografía.

Bajo los acantilados de Es Cubells y en los alrededores hay preciosas calas de pescadores, como ses Boques, Cala Llentrisca, Es Torrent o Porroig. El pueblo, además, es un buen punto de partida para visitar el Parque Natural de Cala d'Hort.
 
Mapa Sant Agustí des Vedrà
Sant Agustí es uno de los pueblos mejor conservados de la isla. Ningún elemento parece romper con la sencilla y bella arquitectura de la pequeña aldea, con la su casa parroquial, situada en la parte trasera de la iglesia, la torre de piedra que hay al fondo y las casas payesas que rodean la plaza. Desde la colina se divisan los campos del entorno, famosos por albergar vides que producen un vino tinto casero y afrutado, de excelente calidad. En las proximidades existen, además, numerosas playas vírgenes, como Platges de Comte o Cala Bassa.

La iglesia, de pequeñas dimensiones y aspecto sencillo, se bendijo en 1806 y presenta una curiosidad: es la única orientada hacia el Oeste, en lugar de hacia el Sur. La causa es que dos familias de disputaron el honor de que la iglesia fuera levantada en su terreno. Al final, se tomó la decisión salomónica de construir el templo en la frontera de los dos terrenos, mirando de frente a los hogares de los propietarios del suelo.
 
Sant Antoni de Portmany
Sant Antoni de Portmany es uno de los lugares más conocidos por los turistas europeos, por la espléndida belleza de su Bahía y sus espectaculares puestas de sol en la costa de ses Variades. La llegada de turistas cada verano ha transformado la vida de este pueblo, que hace medio siglo estaba por completo dedicado al campo, al mar y a las tradiciones más ancestrales de la isla. Hoy en día, Sant Antoni tiene una importante oferta de hoteles, hostales y apartamentos y además ofrece todo tipo de servicios para los turistas.

Junto al Paseo Marítimo se encuentra el Passeig de ses Fonts que constituye el centro neurálgico de Sant Antoni, donde se ubica la sede del Ayuntamiento, la oficina de Turismo, múltiples terrazas, tiendas y donde se celebran conciertos al aire libre. En esta misma zona está situada la parada de taxis y la estación de autobuses, que comunica Sant Antoni con las distintas localidades de la isla. Desde el Passeig de ses Fonts se accede a las calles interiores del pueblo, donde existen numerosos bares, restaurantes y todo tipo de comercios, entre los que pueden encontrar moda ibicenca y otros productos específicos de la isla como telas bordadas a mano, trabajos en piel, cerámica, bisuteria y una oferta gastronómica que incluye productos de repostería, quesos, sobrasadas, licores o vinos, entre otros.

Fuera del centro urbano de Sant Antoni, se encuentra la cueva de ses Fontanelles, que alberga una colección de pinturas rupestres. Situada en una zona escarpada entre sa Forada y el Cap Nono, esta cueva, a la que se accede desde Cala Salada, también recibe el nombre de sa Cova des Vi (cueva del vino), ya que sirvió de bodega. Sus paredes refrescantes ayudaban al vino a soportar mejor el calor, sin avinagrarse. Los dibujos fueron realizados en la edad de Bronce (1.000 años a. C.), según un arqueólogo francés, el abate Henri Breuil, que las descubrió en 1.917. En la pared de poniente de la cueva se pueden apreciar dibujos de barcos. A esta excursión cabe añadir el atractivo de la belleza del paraje de acantilados, que se mantiene a lo largo de todo el municipio, siguiendo la costa hacia el Norte.

Otro punto de interés es la Capilla de Santa Agnès. Desde la calle Obispo Torres, continuando por la de Ramón y Cajal, hasta el camino de cas Ramons, en las afueras de la ciudad (1,5 km de distancia), se llega a una colina, en cuyo interior se encuentra la capilla subterránea de Santa Agnès. Según la leyenda popular, un barco estuvo a punto de naufragar con todos sus pasajeros. Uno de ellos, que portaba la imagen de la virgen de Santa Inés, prometió que si salvaban la vida le dedicaría una capilla. Y, efectivamente, así fue. La capilla fue descubierta en 1907 y cada 24 de agosto se celebra la fiesta de Santa Inés en recuerdo de aquel mismo día del año 1300, en que se obró el milagro y los marineros llegaron a Sant Antoni sanos y salvos. Ha sido centro de culto en diversas épocas, ya que en su interior se han encontrado objetos que se atribuyen a la dominación púnica, romana y musulmana.

A dos kilómetros del centro de Sant Antoni, muy cerca de Cala Gració, junto a la carretera, está el camino hacia el Aquarium de es Cap Blanc, también conocido como sa Cova de ses Llegostes, sa cova des Peix o sa cova des Vell Marí. Con éste último nombre se denomina en ibicenco a las focas monjes, que hasta no hace demasiados años se refugiaban en esta preciosa cueva natural. Durante mucho tiempo éste era un lugar donde se celebraban fiestas populares y, hoy en día, es un acuario natural en el que el visitante puede contemplar la extensa variedad de la fauna marina pitiusa.


Pero aunque la cara más conocida del municipio es la Bahía de Sant Antoni, también foman parte del mismo término municipal los pueblos de Sant Rafel (el único de la isla declarado 'Zona de Interés Artesanal'), Sant Mateu (conocido por su producción de vino) y Santa Agnès de Corona (con un característico paisaje de almendros y naturaleza en estado puro).

Desde Sant Mateu se puede ir hacia Ses Torres d'en Lluc, un yacimiento arqueológico integrado por dos antiguas torres y una muralla que algunos historiadores aseguran que corresponden a la Edad Media. El recorrido hacia el Este, en dirección a Cala d'Aubarca, lleva hasta una costa acantilada de enorme belleza y difícil acceso que suele dar cobijo a numerosas especies de aves, entre ellas el halcón de Eleonor, que emigra desde Madagascar, y el halcón real. No hay carretera para llegar a Cala d'Aubarca, por lo que los caminos deben ser hechos a pie.

Los amantes del senderismo pueden recorrer desde Sant Antoni distintas rutas que discurren a través de campos cultivados y zonas de pinos, por playas y acantilados, en diversos paisajes que combinan naturaleza y belleza. Los aficionados al deporte también tienen en Sant Antoni un punto de referencia por la posibilidad de practicar desde ciclismo a deportes náuticos, además de ofrecer instalaciones deportivas de diverso tipo.

El municipio cuenta con numerosas playas. Cala Salada, a 5 kilómetros del centro de Sant Antoni, es un conjunto de calas de arena fina en una zona protegida de los vientos y que tiene un ambiente familiar. Cala Gració y Cala Gracioneta, dos preciosas calitas unidas por un pequeño paseo de rocas, están situadas a 2,5 kilómetros del centro de Sant Antoni. Caló des Moro está al noreste del núcleo urbano, a un kilómetro del centro de Sant Antoni, y es una zona muy frecuentada para ver la espectacular puesta de sol. Desde esta zona de Caló des Moro, rodeada de bares y restaurantes enfocados a disfrutar del ocaso, se puede iniciar un largo y agradable paseo costa a costa. La playa de S'arenal bordea el Paseo Marítimo de Sant Antoni y presenta un sistema de playas largas y estrechas, que también se puede conocer en un agradable recorrido a pie. Desde la orilla se puede contemplar toda la bahía de Sant Antoni. Es Pouet, otra playa pequeña de arena, está muy cerca del núcleo de Sant Antoni. Se accede a ella por la carretera que bordea la bahía, en dirección a Port des Torrent.